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sábado, 16 de marzo de 2024

La misión de los discípulos

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Los discípulos de Jesús se dedicaron a recorrer el mundo entero para contar la historia de Jesús, el Hijo de Dios que había venido a la Tierra.

Era el Mesías prometido por Dios. Vino para decir a todos los hombres que Dios los amaba y que debían amarse los unos a los otros.


Tomado de Gilles-Sebaoun É., Roederer C.. (1999). Mi Primera Biblia. 3a reimpresión México: Megaediciones.


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sábado, 9 de marzo de 2024

El don del Espíritu Santo

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El día de la fiesta judía de la recolección de las mieses, Pentecostés, los discípulos estaban reunidos cuando, de pronto, sintieron un fuerte viento y vieron descender pequeñas llamas que se posaron sobre sus cabezas. Era la fuerza, el Espíritu Santo, que Jesús les había prometido.

En ese momento, los discípulos fueron capaces de hablar todas las lenguas del mundo. Y así fue como pudieron comunicarse en todos los países a los que fueron.


Tomado de Gilles-Sebaoun É., Roederer C.. (1999). Mi Primera Biblia. 3a reimpresión México: Megaediciones.


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sábado, 2 de marzo de 2024

La ascensión

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La última vez que Jesús fue a verlos les anunció que muy pronto recibirían la visita del Espíritu Santo, que era una gran fuerza llena de amor. Y, gracias a esta fuerza, los discípulos podrían contar por todo el mundo que Jesús, el Mesías, había venido y que existía un reino de Dios para los hombres.

Después, Jesús ascendió a los cielos y desapareció. Acababa de reunirse con su Padre.


Tomado de Gilles-Sebaoun É., Roederer C.. (1999). Mi Primera Biblia. 3a reimpresión México: Megaediciones.


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sábado, 24 de febrero de 2024

Las apariciones de Jesús

 

Imagen cortesía de Prado Nuevo (pradonuevo.es) Todos los derechos reservados.


Jesús regresó a ver a sus discípulos en varias ocasiones. 

La primera vez se quedaron muy sorprendidos. Estaban en una casa con las puertas y las ventanas cerradas cuando, de pronto, ¡Jesús apareció en medio de ellos! Primero sintieron mucho miedo, porque creyeron que era un fantasma. ¡Pero un fantasma no come! Y Jesús había comido con ellos.


Tomado de Gilles-Sebaoun É., Roederer C.. (1999). Mi Primera Biblia. 3a reimpresión México: Megaediciones.


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sábado, 17 de febrero de 2024

La resurrección

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Tres días más tarde, una mujer, María de Magdala, que conocía bien a Jesús, se dirigió al sepulcro. ¡Fue entonces cuando vio que estaba abierto! Se precipitó hacia el interior: ¡el cuerpo de Jesús había desaparecido!

Lloraba ante el sepulcro cuando un hombre se acercó a ella sonriendo. Le dijo que no estuviera triste. Luego, la llamó por su nombre; María. Entonces ella lo reconoció: ¡era Jesús!

María corrió a anunciar la buena nueva a los discípulos: ¡Jesús ya no estaba en el sepulcro, había resucitado! ¡Estaba vivo otra vez y ella lo había visto!


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sábado, 10 de febrero de 2024

La crucifixión

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Al llegar al Monte Gólgota, Jesús fue crucificado. La gente que pasaba se burlaba de él: "¡Si eres el Hijo de Dios, baja de la cruz!" Entonces Jesús dijo: "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen". Y cuando Jesús murió, ocurrieron acontecimientos increíbles: ¡la noche cayó de repente y la tierra tembló!"

Después de la muerte de Jesús, bajaron su cuerpo de la cruz. Fue envuelto en una gran sábana blanca y colocado en un sepulcro que parecía una gruta. Para cubrir la tumba hicieron rodar una enorme roca que colocaron a la entrada. 


Tomado de Gilles-Sebaoun É., Roederer C.. (1999). Mi Primera Biblia. 3a reimpresión México: Megaediciones.


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sábado, 3 de febrero de 2024

El camino de la cruz

 

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¿Pretendía Jesús ser el rey de los judíos? Para burlarse de él, los soldados romanos lo vistieron con un manto color púrpura, como sólo los reyes lo llevaban, y le colocaron una corona sobre la cabeza. Esta corona no era de oro; estaba hecha con espinas. Después, los soldados pusieron una cruz sobre la espalda de Jesús para que la llevara hasta el monte Gólgota. Era demasiado pesada y Jesús casi no podía con ella. Un soldado ordenó a un hombre que lo ayudara. La multitud miraba pasar a Jesús cargando su cruz. Algunas mujeres lloraban.


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sábado, 27 de enero de 2024

El juicio de Poncio Pilatos

 

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Al día siguiente, Jesús fue llevado ante Pilatos, procurador romano que gobernaba la provincia de Judea.

Pilatos no entendía por qué los sacerdotes judíos querían deshacerse de Jesús. ¿Por qué querían matarlo? ¿Qué mal había hecho? ¿Pero los sacerdotes acusaban a Jesús de hacerse pasar por el Hijo de Dios! Entonces, Pilatos les dijo a los sacerdotes que ellos mismos decidieran lo que debían hacer. Y los sacerdotes pidieron que Jesús fuera crucificado como se hacía con los criminales. Los soldados se llevaron a Jesús y lo golpearon. 


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sábado, 20 de enero de 2024

Jesús en el Monte de los Olivos

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Después de la cena, Jesús fue con sus discípulos al Monte de los Olivos. Ahí rezó. Si bien Jesús era el Hijo de Dios, también era un hombre y, como hombre, tenía miedo de sufrir y de morir. 

De pronto, un grupo de soldados se precipitó sobre Jesús para arrestarlo. Los discípulos se asustaron y huyeron.


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sábado, 13 de enero de 2024

La última cena

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El primer día de la Pascua, Jesús y sus discípulos estaban reunidos para la cena. Juntos comieron cordero.

Durante la cena, Jesús partió el pan, lo bendijo y lo dio a sus discípulos. Después, tomó una copa de vino, la bendijo y también la pasó a sus discípulos. Jesús les dijo entonces que moriría al día siguiente.

Explicó que su cuerpo, que entregaba por amor a los hombres, era un poco ese pan que acababa de repartir. De igual modo explicó que su sangre, al cual iba a ser vertida por amor a los hombres, era un poco como ese vino que acababa de ofrecerles. 


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sábado, 23 de diciembre de 2023

El regreso de Jesús a Jerusalén

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Jesús y sus discípulos regresaron a Jerusalén para celebrar la Pascua. La multitud lo recibió con aclamaciones. 

La gente gritaba: "¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!" Muchas personas creían que Jesús era el Hijo de Dios. Pero algunos sacerdotes pensaban que Jesús no era el Mesías enviado por Dios y le reprochaban que se hiciera pasar por el Hijo de Dios. Jesús sabía que tenía enemigos que querían que los soldados romanos lo tomaran prisionero. Jesús sabía también que iba a sufrir y a morir antes de encontrarse con su Padre.


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sábado, 29 de octubre de 2022

Las parábolas

Imagen cortesía de Eugeni Rodríguez Adrover (youtube.com) Todos los derechos reservados.



Un día, un hombre le preguntó a Jesús: "Dios me pide que ame a mi prójimo, ¿pero quién es mi prójimo?" Entonces Jesús le contó esta parábola; había una vez un judío que fue atacado en un camino por unos ladrones. Lo golpearon mucho y se llevaron su dinero. El pobre hombre, herido, quedó tendido en el suelo. Pasó un sacerdote pro no socorrió al herido. Luego pasó u sirviente pero tampoco hizo nada. El herido se sentía muy desdichado porque nadie quería ayudarlo. 

De pronto vio que un samaritano se acercaba montado en su asno. Desde hacía mucho tiempo, los samaritanos eran enemigos de los judíos. El herido estaba seguro de que fue el samaritano quien, al fin, le brindó ayuda; lo curó, lo hizo montar sobre su asno y lo condujo a un albergue. 

El samaritano dio prueba de una gran generosidad hacia el judío, su prójimo. Entonces Jesús le dijo al hombre que lo había interrogado: "Ve, y tú también haz lo mismo".

Jesús contó otra parábola para explicar lo que significa la generosidad y el perdón. 

El hijo de un hacendado, muy rico, le pidió un día a su padre que le diera su herencia porque quería hacer un viaje muy largo. El padre aceptó y el hijo se fue. 

En el lugar donde vivió, el hijo hacía fiestas de día y de noche. Gastó todo el dinero en ropa lujosa y en banquetes. Pronto se quedó sin nada. Por ello tuvo que trabajar cuidando los cerdos de un granjero a cambio de un poco de comida. 

Sin dinero y hambriento, el joven regresó a casa de su padre. Le suplicó que lo perdonara y lo tomara como sirviente. Pero su padre, feliz al volver a ver a su hijo, lo recibió con cariño y organizó una gran fiesta en su honor. El hijo mayor, que había permanecido trabajando con su padre, se enojó mucho.  Su hermano menor se había portado muy mal. El padre lo convenció de que debía compartir su alegría: ¿acaso no había encontrado al hijo que había perdido?



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sábado, 15 de octubre de 2022

Jesús y sus discípulos

Imagen cortesía de Herencia (ebherencia.org) Todos los derechos reservados.



Jesús se dirigió un día a la orilla del lago Tiberíades y ahí encontró a dos hombres que pescaban, Simón y su hermano Andrés. Jesús les pidió que fueran con él. Los necesitaba para enseñar a los hombres a conocer y amar a Dios, su Padre. Los dos hombres siguieron en seguida a Jesús. Después llamó a otros dos pescadores, Santiago y su hermano Juan. Más tarde, Tomás, Mateo y Judas se unieron a ellos. Fueron los primeros discípulos de Jesús. Junto con sus discípulos, Jesús recorrió el país. Explicó a los hombres que debían ser buenos entre ellos. Y, para que los hombres comprendieran muy bien sus palabras, Jesús les contaba historias muy hermosas: las parábolas. 




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sábado, 8 de octubre de 2022

El bautismo de Jesús

Imagen cortesía de Blogs de Matemáticas, Informática y Religión



Los años pasaron. En el desierto de Judea, no lejos de Jerusalén, vivía un hombre que se llamaba Juan el Bautista. Cada día, él bautizaba a la gente con el agua del río Jordán. Y contaba que el Mesías iba a venir. Pedía a todos que fueran buenos, amables, que no hicieran el mal, que amaran a Dios. Cuando Juan bautizaba a los judíos en el agua, era como si lavara sus pecados.

Un día, Juan el Bautista vio venir hacia él a un hombre que quería ser bautizado. Inmediatamente reconoció a Jesús, el Mesías. Juan el Bautista lo bautizó. Para él fue un gran honor. Cuando Jesús salió del agua, el Espíritu Santo descendió sobre Él en forma de una paloma. Al mismo tiempo se oyó la voz de Dios diciendo: "este es mi hijo bien amado y, en Él, yo he puesto todo mi amor".



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sábado, 17 de septiembre de 2022

Jesús en el templo de Jerusalén


Imagen cortesía de Deus Biblia e poesia (deusbibliaepoesia.wordpress.com) Todos los derechos reservados

Jesús, María y José habían regresado a vivir en su pequeña casa de Nazaret. Jesús crecía. Era un niño amable y servicial, y la gente lo quería mucho. Cuando cumplió doce años, María y José lo llevaron, pro primera vez, a celebrar la Pascua en Jerusalén. Fueron a orar al Templo, la casa de Dios. 

Después de las fiestas de la Pascua, regresaron a su casa. Había mucha gente por las calles. En efecto, eran muchos los que acudían cada año para celebrar la Pascua en Jerusalén. 

María y José llevaban un día de camino cuando, de pronto, se dieron cuenta de que Jesús no iba con ellos. Pensaron que seguramente estaría corriendo con los otros niños.

María y José lo buscaron entre la multitud. Le preguntaron a la gente si habían visto a su hijo. ¡Pero nadie lo había visto! ¡Jesús había desaparecido! María y José, angustiados, regresaron a Jerusalén para buscar a Jesús. 

Después de res días, por fin lo encontraron. ¡Jesús estaba sentado en el templo de Dios! Hablaba con ancianos muy sabios. Jesús les hacía preguntas, los escuchaba. Y esos maestros que conocían bien la ley de Dios estaban muy impresionados por la inteligencia y la sabiduría del niño.

María le preguntó: "¿Por qué nos hiciste esto? Estábamos muy preocupados". Jesús respondió: "¿Por qué me buscaron? Tenía que estar en la casa de mi Padre". María y José no entendían muy bien lo que Jesús quería decir. 

Los tres emprendieron de nuevo el camino a Nazaret.



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sábado, 6 de agosto de 2022

Los reyes magos

Imagen cortesía de El Financiero (elfinanciero.com) Todos los derechos reservados.

Pero Dios quiso demostrar que Jesús no sólo era el rey del pueblo de Israel. ¡Era el rey de todos los hombres de la Tierra! Entonces Dios envió una señal a unos extranjeros para anunciarles la llegada del Mesías. Hizo aparecer una estrella muy brillante en el cielo de un país lejano, en Oriente, donde vivían tres grandes sabios: unos magos.

Los tres magos siguieron a la estrella de Dios hasta Belén donde descubrieron a Jesús. Con el corazón lleno de alegría, los magos se pusieron de rodillas y adoraron al niño Jesús. Luego le ofrecieron regalos suntuosos: oro, incienso y mirra, porque eran muy ricos. 

Así demostró Dios que Jesús venía a la Tierra para amar a todos los hombres: tanto a los pobres pastores, como a los magos ricos. 

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sábado, 18 de junio de 2022

Los pastores

Imagen cortesía de Silvita Blanco (silvitablanco.com.ar) Todos los derechos reservados.

Esa misma noche, Dios envió un ángel a los pastores que cuidaban sus rebaños no lejos de Belén. El cielo de la noche se iluminó con gran luz. Cuando los pastores vieron esta inmensa claridad, se asustaron. Pero, en ese momento, se apareció un ángel en el centro de la luz. Les dijo que tenía una maravillosa noticia que darles: acababa de nacer un bebé en Belén y ese niño era el Mesías. El ángel les explicó a los pastores que lo encontrarían acostado en un pesebre. 

Los pastores se fueron inmediatamente a Belén y encontraron con facilidad el establo donde dormía el bebé. Desde que vieron al pequeño Jesús, el hijo de Dios, lo amaron con todas sus fuerzas y se arrodillaron ante Él.

Durante los días siguientes, los pastores le contaron a todo el mundo que el Mesías prometido por Dios había llegado, al fin, a la Tierra, y que ellos lo habían visto.


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sábado, 11 de junio de 2022

El nacimiento de Jesús

 

Imagen cortesía de Freepik (freepik.es) Todos los derechos reservados.

Una jovencita dulce y amable, llamada María, vivía en Nazaret, un pequeño pueblo de Galilea, al norte de Palestina, María vivía con sencillez y era muy feliz; se iba a casar pronto con su novio, José.

Fue entonces cuando Dios le envió u  mensajero: el ángel Gabriel.

Cuando el ángel Gabriel se apareció en casa de María, ¡ella se sintió muy emocionada y turbada! El ángel Gabriel le habló a María. Le anunció que Dios la había escogido para ser la mamá de un niño al que llamaría Jesús. 

Jesús sería rey y su reino no tendría fin, María no comprendía muy bien. ¿Tener un bebé ella? ¡Si todavía no se casaba con José! Entonces, el ángel Gabriel le explicó que la fuerza de Dios, el Espíritu Santo, vendría sobre ella. Por lo tanto, ese bebé sería santo también y llamado hijo de Dios. 

María estaba maravillada: ¡muy pronto sería la mamá del hijo de Dios! ¡La mamá del Mesías!

Poco tiempo después, el emperador de los romanos quiso saber cuantas personas habitaban en su imperio. 

Cada hombre debía ir con su familia ala ciudad donde había nacido: ahí, se escribiría su nombre, el de su mujer y el de sus hijos. 

José ya estaba casado con María. Ella esperaba un bebé, tal como lo había anunciado el ángel Gabriel. Los dos fueron a Belén, la ciudad donde había nacido José, para inscribirse. Un asno transportaba a María porque su hijo vendría muy pronto al mundo. 

Una noche, cuando llegaron a Belén, María sintió que su bebé estaba a punto de nacer. ¡Pero ya no había lugar en los albergues! ¡José estaba muy preocupado! Corrió por toda la ciudad buscando un refugio para María. 

Afortunadamente pudo encontrar un establo donde dormían los animales. Esa noche, María trajo a su hijo al mundo. Envolvió tiernamente a su bebé con mantillas y lo acostó sobre la paja del pesebre. 



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sábado, 9 de abril de 2022

El pueblo de Israel dividido

Imagen cortesía de Caminando con Yeshua (yeshuaenespanol.wordpress.com) Todos los derechos reservados.

Dios había escogido a los mensajeros para decir a los hombres: "¡Dejen de hacer el mal! ¡Sean buenos entre ustedes! ¡Sean justos y sabios!" Sin embargo muchos de ellos no dejaban de portarse mal. A causa de todas esas guerras, la tierra de Israel había sido abandonada por muchos israelitas. Luego fue invadida por los romanos, un pueblo fuerte y poderoso que le dio un nuevo nombre: Palestina.  

La mayoría de los israelitas que se habían quedado en Palestina, vivían en la región de Judea, al sur del país. Por eso también se les llamaba judíos. 

No querían a los romanos. Sin embargo no olvidaban que Dios les había hecho una promesa  ¡Había enviado al profeta Isaías para anunciarles el nacimiento de un rey! ¡Pero no un rey para gobernar el país y hacer la guerra! ¡No! Un rey que tendría el espíritu de Dios en su corazón, un rey lleno de amor por los hombres. Un rey para siempre. Y los judíos aguardaban ansiosos la llegada de ese rey. Esperaban al rey prometido por Dios y le llamaban el Mesías. 


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sábado, 2 de abril de 2022

Dios envía a los profetas

Imagen cortesía de Puzzle Factory (puzzlefactory.pl) Todos los derechos reservados.

Después de Salomón hubo otros reyes, pero no eran buenos ni justos. No respetaban las leyes de Dios. Por eso, en el reino de Israel la gente dejó de comprenderse y se peleaban con los vecinos. Sobrevino la guerra y los israelitas tuvieron que dejar su país o fueron llevados por la fuerza a Babilonia. 

Sin embargo, Dios no quiso abandonarlos. Les envió algunos mensajeros, que fueron llamados profetas, para que hablaran con su pueblo. Escogió a Elías, Isaías, Jeremías, Daniel, Jonás... y muchos más.

Daniel, un israelita, vivía en Babilonia. El rey de Babilonia, Darío, era amigo de Daniel. Pero los notables, los ministros de la corte, que estaban celosos de su amistad, prepararon una conspiración: aconsejaron a Darío que hiciera una ley: nadie tendría derecho a rezar a ningún dios, de lo contrario sería arrojado a los leones. Por supuesto, Daniel siguió amando y rezando a Dios. Fue denunciado...Entonces el rey Darío fue obligado a castigar a Daniel. Estaba muy triste porque lo quería mucho. 

Por la noche, antes que Daniel fuera arrojado a la fosa de los leones. Darío suplicó a su amigo que le rezara a su Dios para que lo salvara. Darío estaba tan triste que no pudo comer ni dormir. A la mañana siguiente se dirigió a la fosa y gritó: "¡Daniel! ¿Te ha protegido tu Dios de los leones?" Y Daniel, muy animado, respondió que ¡Dios le había enviado a unos ángeles que cerraron la boca de los leones! Darío se sintió muy feliz, Daniel fue liberado y los envidiosos fueron arrojados a la fosa y devorados por los leones. 

Después de Daniel Dios escogió a Jonás como mensajero. Pero, con Jonás, no fue fácil. Dios tuvo que obligarlo un poco porque Jonás no quería obedecerlo. He aquí lo que pasó. Dios, que ya estaba cansado de la maldad de los asirios, ordenó a Jonás que fuera a Nínive, la gran ciudad de los asirios. Jonás se negó porque no quería al pueblo asirio. Y huyó en un barco. 

Dios, muy enojado, provocó una gran tempestad. El barco corría el riesgo de hundirse, Los marineros y los pasajeros estaban muy asustados. Jonás, comprendió que, por su culpa, Dios no estaba contento. Entonces le dijo al capitán que debía arrojarlo al agua para detener la tormenta. Jonás fue arrojado al mar y Dios calmó la tempestad enseguida. 

Más, de pronto, un pez monstruoso se precipitó sobre el pobre Jonás y se lo tragó. Durante tres días y tres noches, Jonás permaneció prisionero en el estómago del pez. 

Jonás le pidió perdón a Dios y el pez lo arrojó sobre la playa. Jonás marchó entonces a Nínive. Ahí recorrió la ciudad para llevar el mensaje de Dios a sus habitantes: tenían que dejar de ser malos, de lo contrario Dios destruiría su ciudad en cuarenta días. ¡Los asirios estaban impresionados! Además ¡Dios se interesaba en ellos! Empezaron a creer en Él, lamentaron haber hecho el mal y le pidieron perdón. En cuanto a Jonás, comprendió que Dios no sólo amaba a los israelitas, sino también a los asirios.  De hecho, Dios amaba a todos los hombres. 


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